Sangrado y Daño en los Vasos Sanguíneos
Si bien es normal que haya algún tipo de sangrado durante y después de la cirugía, algunas de las posibles complicaciones del procedimiento son que ocurra un sangrado incontrolable y/o que se dañe algún vaso sanguíneo principal. El sangrado grave puede ocurrir por diferentes causas, y hay diferentes formas de detenerlo; en ocasiones incluso puede cesar por sí solo. Pero si no se detiene de inmediato, el médico puede tener que pasar un tiempo adicional en la sala de operaciones para corregir la causa. Si el sangrado continúa o aumenta después de la operación, puede ser necesario realizar otra cirugía.
Usted deberá notificar a su médico si ha tenido algún antecedente de sangrado anormal. Si ocurre un sangrado importante, puede necesitar una transfusión de sangre. Muchos donantes logran almacenar parte de su propia sangre antes de la cirugía, pero de lo contrario puede ser necesario recurrir al banco de sangre. Obtener sangre del banco de sangre suele ser seguro, ya que antes de utilizarla, se controla que no esté contaminada con SIDA u otras enfermedades como la hepatitis.
Sin embargo, existe una pequeña posibilidad de que se le transmita una infección o enfermedad a través de la sangre, pero esto es excepcional. El riesgo de contagiarse hepatitis C es de 1 de cada 100.000, de hepatitis B es de 1 de cada 200.000 y el riesgo de contraer VIH es de 1 de cada 600.000.