Perspectiva del Receptor -- Análisis Detallado
Analicemos ahora con mayor detenimiento qué ocurrirá al receptor durante la cirugía de transplante.
Las cirugías del donante y del receptor suelen realizarse simultáneamente. Si se detecta algo inusual en el receptor -como un tumor fuera del hígado- o si ocurre algo que pudiera hacer fracasar la operación, pueden retrasarse o cancelarse las cirugías.
Para comenzar la operación, se realiza una incisión debajo de la caja torácica del receptor. A veces la incisión tiene la forma de una "T" invertida.
Se utilizan instrumentos especiales para evitar que la piel y otros tejidos se cierren, de modo que el médico pueda alcanzar el hígado. Se utilizan grapas especiales para cerrar las venas, conductos biliares y arterias del hígado y detener el flujo de sangre y bilis. Luego se cortan los vasos y los conductos biliares y se extrae el hígado enfermo.
El nuevo hígado, que se ha mantenido en hielo, se coloca en la misma posición que el hígado enfermo. Luego se suturan primero las venas y luego las arterias principales. Una vez que el hígado está correctamente conectado, se retiran las grapas que están manteniendo cerrados los vasos sanguíneos, permitiendo que la sangre vuelva a fluir. Luego se conectan los conductos biliares. El médico se asegurará entonces de que el nuevo hígado esté funcionando correctamente, y de que no haya ningún sangrado inesperado.
Una vez que el lóbulo esté funcionando bien, se retiran los instrumentos y el médico utiliza suturas y grapas quirúrgicas para ayudar a que cicatrice la incisión. Las grapas se dejan alrededor de 2 a 3 semanas y se cubren con una venda, que permanecerá en su lugar durante unos pocos días.
Si bien cada transplante es diferente, los pacientes suelen pasar entre 8 y 10 horas en la sala de operaciones. La cirugía por sí sola suele durar entre 5 y 6 horas.